La serie gira alrededor de Jamie Miller, un niño de 13 años al que acusan y arrestan por el asesinato premeditado de una compañera de clase. No obstante, su familia, su terapeuta y el inspector al cargo, se preguntan que pasó realmente.
Se trata de mucho más que una investigación de un crimen. En realidad es una cruda representación de los retos que afronta la juventud actualmente. Abre un importante debate en ámbitos como la salud mental.
Un retrato de luchas internas y externas a las que tienen que hacer frente los adolescentes hoy en día, abordando asuntos tan esenciales como la búsqueda de la identidad, la presión social, la influencia de las redes sociales (sobretodo en la adolescencia) y la formación de valores en la juventud actual. Muy realista, muestra fidedignamente la complejidad de esta etapa de la vida.
Explora la construcción de la masculinidad a través del personaje principal, mostrando las consecuencias negativas que pueden salir de la internalización de ideales misógenos y de la falta de referentes positivos. También destaca la urgente necesidad de promover una educación digital crítica y el desarrollo de habilidades sociales sólidas entre los adolescentes.

