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  • TerSon llega a su tercera edición como aparador de la creación cultural aranesa

    TerSon llega a su tercera edición como aparador de la creación cultural aranesa

    El festival TerSon, eth son dera tèrra, ha celebrado este mes de junio su tercera edición, consolidándose como una de las iniciativas culturales más destacadas del calendario aranés. El festival, que nació con la voluntad de dar visibilidad a la lengua, la música y a la creación vinculadas al territorio, ha ido incorporando nuevas actividades culturales y participativas en torno a la Hèsta d’Aran, poniendo en valor esta conmemoración y acercándola a la ciudadanía.

    A lo largo de sus tres ediciones, el proyecto ha visto crecer de forma progresiva su formato y su programación, combinando conciertos, actividades familiares e iniciativas culturales diversas, hasta convertirse en un punto de encuentro para ciudadanos, entidades, artistas y creadores del país.

    Después de sus dos primeras ediciones, que combinaron actividades musicales, literarias, teatrales y divulgativas, TerSon ha demostrado la existencia de un interés creciente por parte de la ciudadanía por participar en iniciativas que ponen en valor la identidad cultural de Aran y del conjunto de los Pirineos. El festival ha permitido también crear nuevos espacios de expresión para la lengua aranesa y facilitar el contacto entre creadores de distintos territorios occitanos y pirenaicos.

    El nombre del festival, que une la referencia a los antiguos terçons de Aran con la palabra «sonido», simboliza la voluntad de hacer resonar la cultura propia a través de disciplinas muy diversas. A lo largo de estos años, la programación ha incluido conciertos, representaciones teatrales, exposiciones, presentaciones de libros, actividades familiares e iniciativas destinadas a acercar el patrimonio cultural aranés a públicos de todas las edades.

    La tercera edición ha llegado con el objetivo de seguir ampliando esta dinámica y de consolidar un espacio dedicado a la promoción de la cultura en aranés y de la producción artística vinculada al territorio. Además de la programación concreta de cada año, TerSon se ha convertido en una oportunidad para reivindicar la fuerza creativa de Aran y la importancia de mantener vivas las expresiones culturales que definen la personalidad del país.

    En un contexto en el que muchas lenguas y culturas minoritarias afrontan retos importantes de futuro, iniciativas como TerSon contribuyen a generar nuevos espacios de participación y transmisión cultural. La implicación de entidades, asociaciones y creadores locales ha sido una de las claves de su éxito y explica la buena acogida que el festival ha recibido desde sus primeras ediciones.

  • Transformar el presente, preparar el futuro: municipalismo activo

    Transformar el presente, preparar el futuro: municipalismo activo

    Gobernar un municipio es, ante todo, un ejercicio de proximidad. Significa escuchar, comprender y actuar con responsabilidad sobre aquello que influye directamente en la vida cotidiana de nuestros vecinos y vecinas. Durante este mandato hemos asumido este compromiso con determinación, impulsando una acción de gobierno centrada en mejorar los servicios públicos, modernizar nuestras infraestructuras y fortalecer el tejido económico y social que da vida a nuestra comunidad.

    Hemos avanzado de manera significativa en proyectos estructurales que marcarán el futuro de nuestro municipio. Hemos trabajado en la mejora de calles y colectores, en la optimización del servicio de agua y en la renovación del alumbrado público. Actuaciones esenciales que, a pesar de que muchas veces pasan desapercibidas, resultan imprescindibles para garantizar calidad de vida y sostenibilidad.

    Al mismo tiempo, hemos reforzado servicios fundamentales como el consultorio médico, la escuela y la guardería, pilares esenciales para el bienestar de nuestras familias. Entendemos que la construcción de una comunidad fuerte se basa en atender las necesidades cotidianas de las personas.

    Mirando al futuro, hemos tomado decisiones orientadas a generar oportunidades: atraer inversión, apoyar al tejido local y a los emprendedores, impulsar el nuevo centro tecnológico y mejorar las instalaciones deportivas, no solo para nuestras entidades locales, sino también como herramienta de dinamización y proyección exterior. Asimismo, hemos impulsado la gestión forestal de nuestras montañas y la ampliación de nuevas zonas de promoción económica, tanto industrial como comercial.

    Una de las grandes claves del presente y, sobre todo, del futuro, es la planificación de la vivienda. Ofrecer oportunidades reales para que las personas puedan desarrollar su proyecto de vida en nuestro municipio es una prioridad. Por ello, hemos abordado el acceso a la vivienda no como una cuestión aislada, sino vinculada a los servicios, las oportunidades laborales y la calidad del entorno. Facilitar el acceso a una vivienda significa garantizar que quien decida quedarse o venir encuentre un lugar donde vivir, trabajar y construir su futuro.

    Construir soluciones requiere tiempo. Por ello, una de nuestras prioridades es preparar el contexto para poder dar respuesta a una de las principales necesidades actuales: el acceso a la vivienda, elemento clave para desarrollar un proyecto de vida en nuestro municipio.

    No existen soluciones mágicas ni respuestas inmediatas y efectivas para esta problemática. Pero sí tenemos un compromiso profundo y una voluntad de seguir trabajando, buscando recursos y preparando soluciones habitacionales viables en nuestro municipio.

    Del mismo modo, hemos apostado por poner en valor nuestro patrimonio cultural como una auténtica herramienta de desarrollo económico. La recuperación, conservación y dinamización de nuestros espacios y tradiciones no solo refuerzan nuestra identidad como comunidad, sino que también generan actividad, atraen visitantes y abren nuevas oportunidades para el tejido local y el sector servicios. Invertir en patrimonio es, por tanto, invertir en futuro.

    Uno de los grandes activos de nuestro municipio es, sin duda, su tejido social. Asociaciones, entidades y colectivos forman una red viva y participativa que hemos querido acompañar y fortalecer. Por ello, hemos impulsado la rehabilitación de espacios destinados al uso social, creando lugares de encuentro, actividad y convivencia. Porque creemos firmemente que invertir en comunidad genera cohesión y fortalece el municipio.

    Nuestro municipio no es solo un lugar donde vivir, sino un proyecto compartido que construimos juntos cada día.

    Todas estas acciones tienen un hilo común: un municipalismo activo y cercano, que no se entiende desde la distancia, sino desde la realidad cotidiana de las personas. Un municipalismo capaz de adaptarse a cada etapa, de comprender los retos de cada momento y de tomar las decisiones adecuadas en función de la realidad y del tiempo que vivimos.

    Gobernar un municipio es, en esencia, un ejercicio de responsabilidad que solo puede entenderse desde la proximidad. La toma de decisiones públicas no es un proceso abstracto ni distante. Exige conocer de primera mano la realidad cotidiana de los vecinos y vecinas, comprender sus necesidades y actuar con criterio, equilibrio y sentido de la oportunidad.

    En un contexto cambiante como el actual, en donde las prioridades evolucionan con rapidez, los ayuntamientos tenemos la obligación de interpretar correctamente cada etapa. Decidir a tiempo y decidir bien implica interpretar las necesidades de cada momento y ofrecer respuestas concretas, útiles y sostenibles. Esa ha sido la base de nuestra acción de gobierno durante estos años.

    Todo ello responde a una convicción: la proximidad no es solamente una actitud, es una herramienta de buen gobierno. Nos permite acertar en el diagnóstico, ajustar las decisiones y actuar con eficacia en cada momento.

    Afrontamos una nueva etapa con la voluntad de seguir trabajando desde esa misma proximidad, entendiendo las exigencias de los retos futuros y tomando decisiones responsables, bien orientadas y plenamente conectadas con la realidad de nuestros vecinos y vecinas.

  • José Tarrau Caseny

    José Tarrau Caseny

    Hoy os queremos hablar de un militante histórico de Unitat d’Aran, José Tarrau Caseny. Tarrau nació en el pueblo de Bagergue hace 82 años, un lugar que marcaría para siempre su carácter, su manera de entender la vida y su compromiso con la comunidad.

    Su vida profesional se desarrolló en el mundo de la agricultura, llevando a su propia explotación adelante. Desde muy joven aprendió que el trabajo, la constancia y el esfuerzo diario eran la mejor escuela para crecer. Compaginó esta dedicación con su trabajo en el servicio de telesillas de Baqueira.

    Se formó también como profesor de la Escuela Española de Esquí, sin abandonar nunca su oficio de ganadero, encargándose de vacas, posteriormente de caballos y, finalmente, de ovejas, actividad que continúa desarrollando en la actualidad. Su vida siempre ha estado ligada al ritmo de las estaciones, a la montaña y a la cultura pastoril, un patrimonio vivo que muchos araneses han contribuido a conservar con sacrificio y dedicación. Finalmente, su espíritu emprendedor y luchador lo llevó a abrir un restaurante en su pueblo, Bagergue, convirtiendo su experiencia y su estima por el territorio en un nuevo servicio para la gente.

    Además, implicado en la política local por el bienestar de su pueblo, Tarrau fue presidente de la EMD de Bagergue durante 12 años, entre las legislaturas 2003 y 2015. Asumió este cargo con vocación de servicio público y con la convicción de que el progreso de un pueblo se construye desde la proximidad y la gestión responsable. Durante este periodo promovió la mejora de las captaciones de agua potable y la renovación y mejora de las calles del pueblo, así como la creación de una zona de aparcamiento, una infraestructura muy necesaria para Bagergue, ya que hasta entonces no disponía de ella.

    Asimismo, se hizo cargo de la reconstrucción de las cabañas públicas tanto de Bagergue como de Unha, y de la restauración integral de la iglesia de Sant Fèlix, consciente de que preservar el patrimonio arquitectónico y cultural es también conservar la memoria colectiva de un pueblo.

    Impulsó la limpieza propia de la nieve en Bagergue, dotando el pueblo de un servicio propio que permitía actuar de forma inmediata, sin depender de la disponibilidad de la maquinaria del Ayuntamiento de Naut Aran, que en muchas ocasiones tardaba mucho tiempo en llegar. Una medida aparentemente sencilla, pero que supuso una mejora muy significativa para la vida cotidiana de los vecinos y vecinas del pueblo.

    También fue concejal del Ayuntamiento de Naut Aran desde el inicio de la democracia en distintas legislaturas, convirtiéndose en defensor de los intereses de Bagergue y los derechos sobre sus montañas. A lo largo de estos años participó en la vida pública con la misma determinación con la que había trabajado siempre su tierra: con responsabilidad, cercanía y conocimiento de la realidad de su país.

    Esta larga e intensa trayectoria pública es fruto de su amor por la tierra y a sus hombres y mujeres y a los derechos históricos de Aran, de un compromiso constante con el bien común y de una forma de entender la política como servicio a la comunidad. Todo ello, en perfecta consonancia con el ideario y los planteamientos políticos y sociales de Unitat d’Aran,que han defendido siempre el aranesismo, la dignidad de nuestro autogobierno y la necesidad de preservar la identidad, la lengua y los derechos históricos de nuestro país.

  • Sopa de letras, adivinanzas y refranes – Junio 2026

    Sopa de letras, adivinanzas y refranes – Junio 2026

    Sopa de letras

    Adivinanzas

    A aurelhes, e non ei saumet. (Tiene orejas, y no es burro).
    A coa, e non ei saumet. (Tiene cola, y no es burro).
    A pautes, e non ei saumet. (Tiene patas, y no es burro).
    A peu, e non ei saumet. (Tiene pelo, y no es burro).
    Qué ei? (¿Qué es?)

    Saumeta (Burra)

    Refranes

    En junh era dalha en punh (manilhon) (En junio la hoz en el puño)

    Qu’ei era sason de començar a dalhar es prats (Es la temporada de empezar a segar los prados)

  • Reforzamos la capacidad diagnóstica del Espitau Val d’Aran

    Reforzamos la capacidad diagnóstica del Espitau Val d’Aran

    Garantizar unos servicios sanitarios de calidad en un territorio de montaña como Aran requiere, en muchas ocasiones, ir más allá de la atención directa a los pacientes. Disponer de infraestructuras modernas y de equipamientos capaces de dar respuesta rápida a las necesidades diagnósticas es una pieza clave para el buen funcionamiento del conjunto del sistema sanitario.

    En este contexto, el Espitau Val d’Aran ha completado la modernización de su laboratorio de análisis clínicos. La actuación ha permitido reorganizar los espacios de trabajo para adaptarlos a las necesidades actuales del servicio, mejorando la distribución de los equipos y ampliar el área destinada a preparar y gestionar las muestras.

    La reforma ha comportado además la incorporación de un doble equipo de inmunoquímica, que incrementa la capacidad operativa del laboratorio, una medida que permite mantener la actividad en caso de incidencia técnica y reducir la dependencia de centros externos. Este aspecto toma una importancia especial en Aran, donde la distancia con los grandes centros de referencia condiciona en muchas ocasiones la gestión de los servicios sanitarios.

    La nueva organización de los espacios también permite mejorar el trabajo diario del personal técnico, reduciendo desplazamientos dentro del laboratorio y agilizar la gestión de las pruebas. Esto comporta un funcionamiento más eficiente y una capacidad mayor para dar respuesta a las necesidades asistenciales del día a día.

    El laboratorio del Espitau tiene un papel esencial en la práctica médica cotidiana, facilitando la información necesaria para orientar diagnósticos y tratamientos. Por ello, mejoras como esta contribuyen a reducir los tiempos de espera, aumentar la eficacia del servicio y consolidar una atención sanitaria cercana y adaptada a la realidad del territorio.

    Una actuación que forma parte de la apuesta del Conselh Generau d’Aran y del gobierno de Unitat d’Aran para modernizar y reforzar el sistema sanitario aranés, adaptándolo a las necesidades de un territorio, un territorio con características propias. En los últimos años, el gobierno aranés ha impulsado diversas inversiones para la mejora de las infraestructuras y equipamientos del Espitau Val d’Aran, así como proyectos de ampliación y remodelación del centro hospitalario. La voluntad es consolidar un modelo de sanidad de proximidad, con capacidad de decisión y respuesta desde el propio territorio, para garantizar una atención sanitaria eficiente, cercana y adaptada a la realidad de Aran.

  • Era Hèsta d’Aran: la historia de un país y de sus instituciones

    Era Hèsta d’Aran: la historia de un país y de sus instituciones

    El17 de junio, Aran celebra su fiesta nacional. Una jornada marcada por los actos institucionales, la procesión hasta Mijaran, los tradicionales «pendons» de los terçons forman parte de la memoria colectiva del país. En los últimos años, la celebración se ha abierto también a nuevos espacios culturales y participativos, con actividades como el festival TerSon, Eth son dera tèrra, con conciertos, actividades para toda la familia, puertas abiertas de museos, etc acercando esta conmemoración a toda la ciudadanía.

    Pero esta celebración va mucho más allá de los actos y actividades actuales: es también el recuerdo de un largo recorrido histórico ligado al autogobierno y a la defensa de las instituciones propias de Aran.

    Su origen se remonta mucho más allá de la restitución del Conselh Generau d’Aran en el año 1991. Para comprender el significado del 17 de junio es necesario retroceder hasta el siglo XIV, cuando el rey Jaime II concedió a Aran la Querimònia en 1313. Este documento, considerado la carta magna de Aran, otorgaba unos privilegios a los araneses y aranesas reconociendo sus derechos, libertades y la organización política propia del Valle de Aran.

    A partir de ese momento, Aran mantuvo durante siglos un sistema de gobierno propio basado en los terçons y en el Conselh Generau d’Aran, instituciones que permitían al territorio administrar y gestionar muchos de sus asuntos internos. La singularidad geográfica, lingüística e histórica del Valle fue reconocida por distintos monarcas a lo largo del tiempo.

    Este autogobierno llegó a su fin en 1834, con la reorganización territorial del Estado español y la creación de las provincias. Este proceso supuso la desaparición de las instituciones tradicionales aranesas, y Aran restó incorporado a la provincia de Lleida y el Conselh Generau desapareció, poniendo fin a más de cinco siglos de historia.

    A pesar de la pérdida de las instituciones, la conciencia colectiva aranesa no desapareció. A lo largo de los siglos XIX y XX, muchas generaciones mantuvieron vivo el recuerdo de los derechos históricos del país y de su singularidad e identidad diferenciada.

    Después de la recuperación de la democracia, esta reivindicación histórica cobró aun más fuerza. El 26 de junio de 1979, los representantes municipales elegidos en las primeras elecciones democráticas constituyeron en la iglesia de Cap d’Aran la Comisión Gestora Intermunicipal, con el objetivo de alcanzar ña reinstauración de las instituciones propias aranesas. Poco después nacería el Conselh Generau Provisional d’Aran, un paso decisivo hacia la recuperación del autogobierno aranés.

    El reconocimiento de la especificidad aranesa comenzó con el Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979, que reconocía la realidad territorial diferenciada de Aran y recogía, aunque de forma todavía incipiente, sus peculiaridades histórico-administrativas. Aquel primer paso institucional se concretó posteriormente mediante un proceso legislativo más concreto de restauración del autogobierno aranés.

    Finalmente, el Parlament de Catalunya aprobó la Ley de Régimen Especial de la Val d’Aran el 28 de junio de 1990, que restableció formalmente las instituciones propias del país y reconoció la singularidad política y cultural del Valle de Aran. En 1991 se celebraron las primeras elecciones al nuevo Conselh Generau d’Aran, que consolidaron este nuevo marco de autogobierno.

    Por ello, la Hèsta d’Aran no conmemora únicamente la recuperación de una institución. Si no que es la expresión de una lucha y de una identidad colectiva que, pese a los cambios políticos y administrativos, ha sabido resistira lo largo de los siglos. El 17 de junio simboliza ese hilo histórico: el de un país que conservó viva la memoria de sus instituciones y que fue capaz de recuperarlas.

    Así pues, la Hèsta d’Aran no es solo una celebración institucional ni una fecha conmemorativa, sino un punto de encuentro entre el pasado y el presente. Es la expresión visible de una memoria colectiva que ha permanecido viva a lo largo del tiempo.

  • Le Otto Montagne

    Le Otto Montagne

    “Le Otto Montagne” (Las ocho montañas), dirigida por Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch y basada en una novela de Paolo Cognetti, es una historia sobre la amistad, las montañas y la relación entre las personas y el territorio en el que viven.

    Ambientada en los Alpes italianos, la película sigue la vida de Pietro y Bruno a lo largo de varias décadas. A través de sus caminos, sus reencuentros y sus silencios, la obra reflexiona sobre la importancia de la familia, de la memoria y de los lugares que nos vieron crecer.

    Más allá de su extraordinaria fotografía, esta película destaca por la sensibilidad con la que retrata la vida en la montaña. Los pequeños pueblos, la transmisión de conocimientos entre generaciones y el vínculo profundo con la naturaleza están presentes a lo largo de toda la narración.

    Una película pausada y emotiva que invita a contemplar la montaña no solo como un paisaje, sino como un espacio donde se construyen identidades, relaciones y memorias que perduran con el paso del tiempo.

  • «Ací mos coneishem, ací mos cuedam» (aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos): construimos un ocio nocturno libre de violencias en Aran

    «Ací mos coneishem, ací mos cuedam» (aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos): construimos un ocio nocturno libre de violencias en Aran

    Garantizar espacios de ocio seguros también forma parte de construir un territorio más justo, igualitario y cohesionado. Bajo esta premisa, el gobierno de Unitat d’Aran en el Conselh Generau d’Aran ha puesto en marcha la campaña “Ací mos coneishem, ací mos cuedam” (Aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos), una iniciativa de sensibilización y prevención contra cualquier tipo de violencia en los espacios de ocio nocturno.

    La campaña, que ya ha comenzado, se desplegará progresivamente durante las fiestas mayores de los pueblos de la Val d’Aran, nace con un objetivo claro: reforzar la prevención, generar conciencia colectiva y dejar claro que cualquier comportamiento violento o cualquier tipo de acoso no tienen cabida en nuestros espacios de convivencia.

    Más allá de las acciones concretas impulsadas por el gobierno del Conselh Generau d’Aran (como la instalación de banderas, paneles informativos, pegatinas o camisetas) así como la implicación de la mayoría de los ayuntamientos araneses, esta iniciativa busca transmitir un mensaje claro: la violencia no puede normalizarse ni justificarse en contextos de ocio.

    En este sentido, la campaña pone un especial énfasis en desmontar conductas que durante demasiado tiempo se han normalizado dentro del ocio nocturno, especialmente aquellas relacionadas con el acoso sexual o con comportamientos invasivos. Mensajes como “No es normal tocar sin permiso” o “Si duda, es no”, buscan interpelar directamente a los posibles agresores y promover una cultura basada en el respeto.

    El primer municipio en poner en marcha esta iniciativa ha sido Salardú, coincidiendo con la celebración de la Fiesta Mayor de Santa Creu, y durante los próximos meses la campaña llegará al conjunto de fiestas mayores del territorio.

    Desde Unitat d’Aran defendemos que esta labor es especialmente importante en territorios como el nuestro. La proximidad entre vecinos y vecinas puede ser un punto fuerte para detectar comportamientos inadecuados y actuar con mayor celeridad, pero también es imprescindible seguir esta llabor y generar herramientas de prevención, sensibilización y acompañamiento para garantizar que todas las personas puedan disfrutar de estos espacios con libertad y seguridad.

    Esta campaña, que cuenta con la participación de la mayoría de los ayuntamientos de Aran, se suma a otras medidas impulsadas en los últimos años, como la instalación de Puntos Lila durante las fiestas, que han contribuido a reducir situaciones de riesgo y a mejorar la respuesta ante posibles agresiones.

    Porque cuidar el territorio también significa cuidar a las personas que viven en él. Y porque disfrutar de la fiesta en libertad, respeto e igualdad debe ser una garantía para todos.

  • Fomentamos la lengua a través de la creatividad y la participación

    Fomentamos la lengua a través de la creatividad y la participación

    El aranés es uno de los pilares fundamentales de la identidad colectiva de nuestro territorio, y garantizar su futuro implica también encontrar nuevas formas de mantenerlo vivo y presente en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

    En este sentido, desde el gobierno de Unitat d’Aran en el Conselh Generau d’Aran continuamos impulsando iniciativas que convierten el uso del aranés en un espacio de creatividad, participación y expresión cultural.

    Este compromiso se concreta en un conjunto de convocatorias y concursos culturales que tienen un objetivo común: fomentar el uso de la lengua propia de Aran desde ámbitos diversos y adaptados a diferentes públicos. Desde la literatura hasta la música, pasando por los formatos audiovisuales y las redes sociales, estas iniciativas quieren demostrar que el aranés es una lengua viva, útil y plenamente conectada con el presente.

    Entre ellas destaca una nueva edición de Aranvision, el concurso musical que impulsa la creación y adaptación de canciones en aranés y que ofrece un espacio para que jóvenes y adultos puedan expresarse a través de la música utilizando la lengua propia del territorio. Una propuesta que acerca el aranés a nuevos formatos culturales y que contribuye a hacerlo visible entre las generaciones más jóvenes.

    A este concurso se suman también los Premios Aran de Literatura, los premios escolares Mn. Condò Sambeat, el concurso de TikTok en aranés y el concurso de cortometrajes, iniciativas que abren nuevos espacios de creación para estudiantes, jóvenes y adultos. A través de la escritura, del contenido digital o del lenguaje audiovisual, estos concursos impulsan el talento local y refuerzan la presencia de la lengua en entornos cada vez más diversos.

    Más allá de los premios o de las convocatorias concretas, estas iniciativas tienen un objetivo claro: proteger y proyectar la lengua desde una mirada actual, participativa y adaptada a las nuevas formas de comunicación. Porque garantizar el futuro del aranés no depende únicamente de su enseñanza o de su presencia en ámbitos institucionales, sino también de que exista una oferta cultural y de ocio que permita vivir la lengua con naturalidad.

    La música, la literatura, las redes sociales o la creación audiovisual contribuyen a generar nuevos contenidos en aranés y a ampliar los espacios donde la lengua está presente. En un contexto en el que la oferta cultural disponible para los jóvenes llega mayoritariamente en otras lenguas, iniciativas como Aranvision o el concurso de TikTok ayudan a crear referentes propios y a acercar el aranés a las nuevas generaciones. Una forma de mantener viva la lengua no solo conservándola, sino también utilizándola y compartiéndola.

  • Feria

    Feria

    Nuestra recomendación de este mes es «Feria», de Ana Iris Simón. Una obra que combina memoria personal, reflexión generacional y una mirada crítica sobre los cambios sociales de las últimas décadas. A través de recuerdos familiares, vivencias cotidianas y referencias culturales compartidas, la autora pone en valor las raíces, el sentido de pertenencia y el valor de los lugares de donde venimos, situando en el centro realidades que a menudo quedan fuera de los grandes relatos.

    La novela aborda temas como la identidad, la vida en los pequeños territorios, la pérdida de ciertos vínculos comunitarios y las dificultades que muchas personas jóvenes encuentran hoy para construir un proyecto de vida estable. Sin caer en una nostalgia idealizada, Feria nos invita a reflexionar sobre qué hemos ganado y qué hemos dejado atrás como sociedad.

    Una lectura cercana y honesta que pone en valor la memoria, la familia y la importancia de preservar aquello que nos conecta con nuestros orígenes y nuestras comunidades.