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  • Reforzamos la capacidad diagnóstica del Espitau Val d’Aran

    Reforzamos la capacidad diagnóstica del Espitau Val d’Aran

    Garantizar unos servicios sanitarios de calidad en un territorio de montaña como Aran requiere, en muchas ocasiones, ir más allá de la atención directa a los pacientes. Disponer de infraestructuras modernas y de equipamientos capaces de dar respuesta rápida a las necesidades diagnósticas es una pieza clave para el buen funcionamiento del conjunto del sistema sanitario.

    En este contexto, el Espitau Val d’Aran ha completado la modernización de su laboratorio de análisis clínicos. La actuación ha permitido reorganizar los espacios de trabajo para adaptarlos a las necesidades actuales del servicio, mejorando la distribución de los equipos y ampliar el área destinada a preparar y gestionar las muestras.

    La reforma ha comportado además la incorporación de un doble equipo de inmunoquímica, que incrementa la capacidad operativa del laboratorio, una medida que permite mantener la actividad en caso de incidencia técnica y reducir la dependencia de centros externos. Este aspecto toma una importancia especial en Aran, donde la distancia con los grandes centros de referencia condiciona en muchas ocasiones la gestión de los servicios sanitarios.

    La nueva organización de los espacios también permite mejorar el trabajo diario del personal técnico, reduciendo desplazamientos dentro del laboratorio y agilizar la gestión de las pruebas. Esto comporta un funcionamiento más eficiente y una capacidad mayor para dar respuesta a las necesidades asistenciales del día a día.

    El laboratorio del Espitau tiene un papel esencial en la práctica médica cotidiana, facilitando la información necesaria para orientar diagnósticos y tratamientos. Por ello, mejoras como esta contribuyen a reducir los tiempos de espera, aumentar la eficacia del servicio y consolidar una atención sanitaria cercana y adaptada a la realidad del territorio.

    Una actuación que forma parte de la apuesta del Conselh Generau d’Aran y del gobierno de Unitat d’Aran para modernizar y reforzar el sistema sanitario aranés, adaptándolo a las necesidades de un territorio, un territorio con características propias. En los últimos años, el gobierno aranés ha impulsado diversas inversiones para la mejora de las infraestructuras y equipamientos del Espitau Val d’Aran, así como proyectos de ampliación y remodelación del centro hospitalario. La voluntad es consolidar un modelo de sanidad de proximidad, con capacidad de decisión y respuesta desde el propio territorio, para garantizar una atención sanitaria eficiente, cercana y adaptada a la realidad de Aran.

  • Era Hèsta d’Aran: la historia de un país y de sus instituciones

    Era Hèsta d’Aran: la historia de un país y de sus instituciones

    El17 de junio, Aran celebra su fiesta nacional. Una jornada marcada por los actos institucionales, la procesión hasta Mijaran, los tradicionales «pendons» de los terçons forman parte de la memoria colectiva del país. En los últimos años, la celebración se ha abierto también a nuevos espacios culturales y participativos, con actividades como el festival TerSon, Eth son dera tèrra, con conciertos, actividades para toda la familia, puertas abiertas de museos, etc acercando esta conmemoración a toda la ciudadanía.

    Pero esta celebración va mucho más allá de los actos y actividades actuales: es también el recuerdo de un largo recorrido histórico ligado al autogobierno y a la defensa de las instituciones propias de Aran.

    Su origen se remonta mucho más allá de la restitución del Conselh Generau d’Aran en el año 1991. Para comprender el significado del 17 de junio es necesario retroceder hasta el siglo XIV, cuando el rey Jaime II concedió a Aran la Querimònia en 1313. Este documento, considerado la carta magna de Aran, otorgaba unos privilegios a los araneses y aranesas reconociendo sus derechos, libertades y la organización política propia del Valle de Aran.

    A partir de ese momento, Aran mantuvo durante siglos un sistema de gobierno propio basado en los terçons y en el Conselh Generau d’Aran, instituciones que permitían al territorio administrar y gestionar muchos de sus asuntos internos. La singularidad geográfica, lingüística e histórica del Valle fue reconocida por distintos monarcas a lo largo del tiempo.

    Este autogobierno llegó a su fin en 1834, con la reorganización territorial del Estado español y la creación de las provincias. Este proceso supuso la desaparición de las instituciones tradicionales aranesas, y Aran restó incorporado a la provincia de Lleida y el Conselh Generau desapareció, poniendo fin a más de cinco siglos de historia.

    A pesar de la pérdida de las instituciones, la conciencia colectiva aranesa no desapareció. A lo largo de los siglos XIX y XX, muchas generaciones mantuvieron vivo el recuerdo de los derechos históricos del país y de su singularidad e identidad diferenciada.

    Después de la recuperación de la democracia, esta reivindicación histórica cobró aun más fuerza. El 26 de junio de 1979, los representantes municipales elegidos en las primeras elecciones democráticas constituyeron en la iglesia de Cap d’Aran la Comisión Gestora Intermunicipal, con el objetivo de alcanzar ña reinstauración de las instituciones propias aranesas. Poco después nacería el Conselh Generau Provisional d’Aran, un paso decisivo hacia la recuperación del autogobierno aranés.

    El reconocimiento de la especificidad aranesa comenzó con el Estatut d’Autonomia de Catalunya de 1979, que reconocía la realidad territorial diferenciada de Aran y recogía, aunque de forma todavía incipiente, sus peculiaridades histórico-administrativas. Aquel primer paso institucional se concretó posteriormente mediante un proceso legislativo más concreto de restauración del autogobierno aranés.

    Finalmente, el Parlament de Catalunya aprobó la Ley de Régimen Especial de la Val d’Aran el 28 de junio de 1990, que restableció formalmente las instituciones propias del país y reconoció la singularidad política y cultural del Valle de Aran. En 1991 se celebraron las primeras elecciones al nuevo Conselh Generau d’Aran, que consolidaron este nuevo marco de autogobierno.

    Por ello, la Hèsta d’Aran no conmemora únicamente la recuperación de una institución. Si no que es la expresión de una lucha y de una identidad colectiva que, pese a los cambios políticos y administrativos, ha sabido resistira lo largo de los siglos. El 17 de junio simboliza ese hilo histórico: el de un país que conservó viva la memoria de sus instituciones y que fue capaz de recuperarlas.

    Así pues, la Hèsta d’Aran no es solo una celebración institucional ni una fecha conmemorativa, sino un punto de encuentro entre el pasado y el presente. Es la expresión visible de una memoria colectiva que ha permanecido viva a lo largo del tiempo.

  • Le Otto Montagne

    Le Otto Montagne

    “Le Otto Montagne” (Las ocho montañas), dirigida por Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch y basada en una novela de Paolo Cognetti, es una historia sobre la amistad, las montañas y la relación entre las personas y el territorio en el que viven.

    Ambientada en los Alpes italianos, la película sigue la vida de Pietro y Bruno a lo largo de varias décadas. A través de sus caminos, sus reencuentros y sus silencios, la obra reflexiona sobre la importancia de la familia, de la memoria y de los lugares que nos vieron crecer.

    Más allá de su extraordinaria fotografía, esta película destaca por la sensibilidad con la que retrata la vida en la montaña. Los pequeños pueblos, la transmisión de conocimientos entre generaciones y el vínculo profundo con la naturaleza están presentes a lo largo de toda la narración.

    Una película pausada y emotiva que invita a contemplar la montaña no solo como un paisaje, sino como un espacio donde se construyen identidades, relaciones y memorias que perduran con el paso del tiempo.

  • «Ací mos coneishem, ací mos cuedam» (aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos): construimos un ocio nocturno libre de violencias en Aran

    «Ací mos coneishem, ací mos cuedam» (aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos): construimos un ocio nocturno libre de violencias en Aran

    Garantizar espacios de ocio seguros también forma parte de construir un territorio más justo, igualitario y cohesionado. Bajo esta premisa, el gobierno de Unitat d’Aran en el Conselh Generau d’Aran ha puesto en marcha la campaña “Ací mos coneishem, ací mos cuedam” (Aquí nos conocemos, aquí nos cuidamos), una iniciativa de sensibilización y prevención contra cualquier tipo de violencia en los espacios de ocio nocturno.

    La campaña, que ya ha comenzado, se desplegará progresivamente durante las fiestas mayores de los pueblos de la Val d’Aran, nace con un objetivo claro: reforzar la prevención, generar conciencia colectiva y dejar claro que cualquier comportamiento violento o cualquier tipo de acoso no tienen cabida en nuestros espacios de convivencia.

    Más allá de las acciones concretas impulsadas por el gobierno del Conselh Generau d’Aran (como la instalación de banderas, paneles informativos, pegatinas o camisetas) así como la implicación de la mayoría de los ayuntamientos araneses, esta iniciativa busca transmitir un mensaje claro: la violencia no puede normalizarse ni justificarse en contextos de ocio.

    En este sentido, la campaña pone un especial énfasis en desmontar conductas que durante demasiado tiempo se han normalizado dentro del ocio nocturno, especialmente aquellas relacionadas con el acoso sexual o con comportamientos invasivos. Mensajes como “No es normal tocar sin permiso” o “Si duda, es no”, buscan interpelar directamente a los posibles agresores y promover una cultura basada en el respeto.

    El primer municipio en poner en marcha esta iniciativa ha sido Salardú, coincidiendo con la celebración de la Fiesta Mayor de Santa Creu, y durante los próximos meses la campaña llegará al conjunto de fiestas mayores del territorio.

    Desde Unitat d’Aran defendemos que esta labor es especialmente importante en territorios como el nuestro. La proximidad entre vecinos y vecinas puede ser un punto fuerte para detectar comportamientos inadecuados y actuar con mayor celeridad, pero también es imprescindible seguir esta llabor y generar herramientas de prevención, sensibilización y acompañamiento para garantizar que todas las personas puedan disfrutar de estos espacios con libertad y seguridad.

    Esta campaña, que cuenta con la participación de la mayoría de los ayuntamientos de Aran, se suma a otras medidas impulsadas en los últimos años, como la instalación de Puntos Lila durante las fiestas, que han contribuido a reducir situaciones de riesgo y a mejorar la respuesta ante posibles agresiones.

    Porque cuidar el territorio también significa cuidar a las personas que viven en él. Y porque disfrutar de la fiesta en libertad, respeto e igualdad debe ser una garantía para todos.

  • Fomentamos la lengua a través de la creatividad y la participación

    Fomentamos la lengua a través de la creatividad y la participación

    El aranés es uno de los pilares fundamentales de la identidad colectiva de nuestro territorio, y garantizar su futuro implica también encontrar nuevas formas de mantenerlo vivo y presente en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

    En este sentido, desde el gobierno de Unitat d’Aran en el Conselh Generau d’Aran continuamos impulsando iniciativas que convierten el uso del aranés en un espacio de creatividad, participación y expresión cultural.

    Este compromiso se concreta en un conjunto de convocatorias y concursos culturales que tienen un objetivo común: fomentar el uso de la lengua propia de Aran desde ámbitos diversos y adaptados a diferentes públicos. Desde la literatura hasta la música, pasando por los formatos audiovisuales y las redes sociales, estas iniciativas quieren demostrar que el aranés es una lengua viva, útil y plenamente conectada con el presente.

    Entre ellas destaca una nueva edición de Aranvision, el concurso musical que impulsa la creación y adaptación de canciones en aranés y que ofrece un espacio para que jóvenes y adultos puedan expresarse a través de la música utilizando la lengua propia del territorio. Una propuesta que acerca el aranés a nuevos formatos culturales y que contribuye a hacerlo visible entre las generaciones más jóvenes.

    A este concurso se suman también los Premios Aran de Literatura, los premios escolares Mn. Condò Sambeat, el concurso de TikTok en aranés y el concurso de cortometrajes, iniciativas que abren nuevos espacios de creación para estudiantes, jóvenes y adultos. A través de la escritura, del contenido digital o del lenguaje audiovisual, estos concursos impulsan el talento local y refuerzan la presencia de la lengua en entornos cada vez más diversos.

    Más allá de los premios o de las convocatorias concretas, estas iniciativas tienen un objetivo claro: proteger y proyectar la lengua desde una mirada actual, participativa y adaptada a las nuevas formas de comunicación. Porque garantizar el futuro del aranés no depende únicamente de su enseñanza o de su presencia en ámbitos institucionales, sino también de que exista una oferta cultural y de ocio que permita vivir la lengua con naturalidad.

    La música, la literatura, las redes sociales o la creación audiovisual contribuyen a generar nuevos contenidos en aranés y a ampliar los espacios donde la lengua está presente. En un contexto en el que la oferta cultural disponible para los jóvenes llega mayoritariamente en otras lenguas, iniciativas como Aranvision o el concurso de TikTok ayudan a crear referentes propios y a acercar el aranés a las nuevas generaciones. Una forma de mantener viva la lengua no solo conservándola, sino también utilizándola y compartiéndola.

  • Feria

    Feria

    Nuestra recomendación de este mes es «Feria», de Ana Iris Simón. Una obra que combina memoria personal, reflexión generacional y una mirada crítica sobre los cambios sociales de las últimas décadas. A través de recuerdos familiares, vivencias cotidianas y referencias culturales compartidas, la autora pone en valor las raíces, el sentido de pertenencia y el valor de los lugares de donde venimos, situando en el centro realidades que a menudo quedan fuera de los grandes relatos.

    La novela aborda temas como la identidad, la vida en los pequeños territorios, la pérdida de ciertos vínculos comunitarios y las dificultades que muchas personas jóvenes encuentran hoy para construir un proyecto de vida estable. Sin caer en una nostalgia idealizada, Feria nos invita a reflexionar sobre qué hemos ganado y qué hemos dejado atrás como sociedad.

    Una lectura cercana y honesta que pone en valor la memoria, la familia y la importancia de preservar aquello que nos conecta con nuestros orígenes y nuestras comunidades.

  • Vielha, capital de Aran y motor de futuro

    Vielha, capital de Aran y motor de futuro

    Hay lugares que, por su historia, por su posición y por lo que representan, están llamados a desempeñar un papel especial en su territorio. Vielha e Mijaran es uno de ellos.

    No solo por su condición de capital de Aran, sino porque desde aquí se articula una parte muy importante de la vida del Valle. En Vielha confluyen servicios, actividad económica, trabajo, relaciones y vida cotidiana. Para mucha gente, es un punto de referencia, un lugar que forma parte de su día a día y que, precisamente por eso, tiene una responsabilidad que va más allá de lo puramente institucional. Y no basta con ser la capital. Hay que ejercer esa capitalidad con sentido, con responsabilidad y con una mirada de futuro.

    Durante mucho tiempo hemos estado centrados en lo inmediato, en resolver lo urgente y en sacar adelante el día a día. Y eso también forma parte de la política útil. Pero gobernar, pensar y defender un municipio exige algo más que atender lo que apremia en cada momento. Exige también detenerse, levantar la mirada y hacerse una pregunta de fondo: qué Vielha queremos dentro de unos años.

    Puede parecer una pregunta sencilla, pero en realidad encierra algunos de los debates más importantes que tenemos por delante. Porque cuando hablamos del futuro de Vielha e Mijaran no hablamos de ideas abstractas. Hablamos de si la gente joven podrá quedarse, de si las familias podrán encontrar estabilidad, de si habrá vivienda, oportunidades, servicios y calidad de vida. Hablamos también de si nuestros pueblos se sentirán parte de un proyecto común y de si seremos capaces de reforzar todo aquello que hace de este municipio un lugar singular de Aran.

    Hablar del futuro de Vielha es hablar, en primer lugar, de un municipio en el que se pueda vivir de verdad. No solo venir, no solo trabajar por temporadas, no solo pasar. Vivir. Hacer proyecto de vida. Quedarse. Formar una familia. Envejecer con dignidad. Sentir que aquí hay presente, pero también horizonte.

    Pero hablar de futuro es también hablar de oportunidades. De una economía que siga siendo fuerte, pero que al mismo tiempo sea más diversa, más estable y más conectada a las necesidades reales del territorio. De apoyar a quien emprende, a quien trabaja, a quien quiere abrir una actividad y a quien apuesta por quedarse aquí durante todo el año. El futuro de Vielha no puede descansar únicamente en la inercia. Tiene que apoyarse en una voluntad clara de construir un municipio con más opciones, más fortaleza y más capacidad para generar estabilidad.

    Ese futuro también se juega en lo cotidiano. En el estado del espacio público, en los equipamientos, en la movilidad, en el mantenimiento y en la atención a las personas. En definitiva, en esos pequeños y grandes detalles que hacen que un municipio funcione bien o funcione a medias. A veces pensamos que el futuro se decide con grandes proyectos, y muchas veces no es así. Muchas veces se decide en cómo cuidamos lo común y en cómo respondemos a lo que la gente necesita cada día.

    Pensar en Vielha e Mijaran obliga, además, a hacerlo con una mirada amplia. Porque Vielha e Mijaran no es solo Vielha. Es también Betren, Gausac, Vilac, Mont, Aubèrt, Betlan, Montcorbau, Casau, Escunhau, Casarilh, Arròs, Vila, el conjunto de pueblos que forman este municipio. Por eso, hablar del futuro exige una visión cohesionada y generosa, una visión que entienda que la capitalidad no consiste solo en concentrar actividad, sino también en conectar realidades, equilibrar el territorio y hacer que todos se sientan parte de un mismo camino.

    Todo esto debe abordarse desde una idea muy clara: el futuro de Vielha e Mijaran no puede construirse de espaldas a su propia realidad. Este municipio tiene una forma propia de vivir, una relación muy concreta con el territorio y una función central dentro de Aran que obliga a pensar bien cada paso. Mirar al futuro no significa parecerse a otros, sino encontrar una manera propia de avanzar, mejorar y dar respuesta a los retos que tenemos por delante.

    En el fondo, de lo que estamos hablando es de fijar un rumbo. De decidir cómo queremos que evolucione Vielha en los próximos años y qué prioridades deben marcar ese camino. Vivienda, servicios, actividad económica, mantenimiento, cohesión entre los pueblos, atención a las personas y calidad de vida. No como una suma de temas aislados, sino como parte de una misma manera de entender el municipio.

    Vielha e Mijaran tiene las condiciones para seguir siendo un referente de Aran, pero eso no ocurre por inercia. Hace falta trabajo, constancia y una visión clara. Hace falta saber qué queremos reforzar, qué debemos corregir y en qué dirección queremos crecer.

    Porque, al final, la cuestión no es solo que Vielha sea la capital. La cuestión es qué tipo de capital quiere ser: una que se limite a ocupar ese lugar o una que lo ejerza con iniciativa, con criterio y con una idea clara de futuro.

  • José Paba Jordana

    José Paba Jordana

    Jose Paba Jordana, carpintero de profesión y militante histórico de Unitat d’Aran.

    Mediante el Decreto 68/1999, de 23 de marzo de la Generalitat de Catalunya, Unha se constituyó oficialmente como Entidad Municipal Descentralizada, y en las elecciones de mayo de 2003, José Paba se presenta como candidato de Unitat d’Aran y se convierte en presidente pedáneo de Unha, iniciando así su camino dentro de la política local aranesa.

    José fue pedáneo durante 20 años, finalizando su etapa en las últimas elecciones municipales del año 2023.

    También formó parte del Ayuntamiento de Naut Aran como concejal del mismo, centrando su actividad en la defensa de los intereses de las pedanías de Naut Aran.

    Durante todos estos años cabe destacar su excelente gestión de la economía de la EMD de Unha que, cuando inició su labor como pedáneo, se encontró con unas arcas deficitarias y, gracias a su trabajo durante todos los años de mandato, dejó una economía saneada y con superávit. Asimismo, entre sus principales objetivos, es importante destacar su preocupación por las montañas del pueblo, así como de cabañas, puentes y caminos.

    Durante sus sucesivos mandatos como presidente de la EMD, desarrolló todo tipo de mejoras en el pueblo. Entre ellas se incluyen la pavimentación de calles, la creación del aparcamiento de çò de Brastet y las inversiones en ornamentación floral.

    Desde la pedanía, impulsó ámbitos como la cultura y la cohesión social y cívica del pueblo, creando el Musèu dera Nhèu y construyendo la primera sala social de Unha en las antiguas bordas deth Baile.

    José Paba es una persona de acción y fuertes convicciones que, con voluntad y dedicación, trabajó durante muchos años por el futuro de su pueblo, Unha.

    Desde Unitat d’Aran queremos agradecerle todos estos años de dedicación al pueblo de Unha y su lealtad al partido.

  • Frase y palabra escondida, adivinanzas y refranes – Mayo 2026

    Frase y palabra escondida, adivinanzas y refranes – Mayo 2026

    Frase escondida

    Pista: Mès que desesperant… (más que desesperante)

    Palabra escondida

    Refranes

    Quan un se maride que i a horment e haria,
    un viatge maridat, ne horment ne hariat
    (Cuando uno se casa hay trigo y harina,
    una vez casado, ni trigo ni harinado)

    Sig: Se ditz de quauquarrés tamb plan nauta bona-estança, mès no’n hè pas vantardissa d’aguesta riquessa, mès lèu ei quauquarrés umiu, qu’amie ua vida simpla. (Se dice de alguien con alto poder, pero que no alardea de esa riqueza, si no que es alguien humilde, que lleva una vida sencilla)

  • La apertura de las comunicaciones en Aran a través de la Bonaigua y el túnel de Vielha

    La apertura de las comunicaciones en Aran a través de la Bonaigua y el túnel de Vielha

    Durante siglos, vivir en Aran significaba convivir con el aislamiento. La particular ubicación geográfica del valle, en la vertiente norte de los Pirineos y rodeado de montañas de difícil acceso, hacía que la conexión con el resto de Catalunya y de España fuese especialmente compleja, sobre todo durante el invierno, cuando la nieve podía dejar el valle incomunicado durante semanas o incluso meses. Aun así, aunque la relación con Francia resultaba históricamente más natural por proximidad geográfica, llegar a Catalunya o España suponía trayectos largos, complejos y, en muchas ocasiones, imposibles de transitar debido a la nieve.

    Uno de los principales accesos era el Port de la Bonaigua, situado a más de 2.000 metros de altitud y durante largo tiempo convertido en una vía esencial para conectar Aran con el Pallars. A pesar de ello, las condiciones meteorológicas extremas hacían que este paso permaneciera cerrado durante largos periodos del año. Antes de la construcción de la carretera moderna, fueron los propios habitantes quienes abrían camino entre la nieve para mantener una conexión mínima. La inauguración oficial de la carretera de la Bonaigua en 1924 supuso un avance importante y marcó uno de los primeros grandes pasos para revertir el aislamiento histórico del territorio.

    Sin embargo, las dificultades continuaban marcando la vida en Aran. Durante el invierno, las nevadas seguían dejando Aran incomunicado con frecuencia. Por ello, durante décadas, la construcción de un túnel bajo la montaña fue vista como una necesidad estratégica para el futuro de Aran.

    La reivindicación tomó fuerza en 1924, cuando durante una visita de Alfonso XIII los propios vecinos solicitaron formalmente una infraestructura que pusiera fin a este aislamiento histórico. Las obras comenzaron poco después, aunque estuvieron marcadas por múltiples dificultades técnicas, interrupciones políticas y el impacto de la Guerra Civil. Finalmente, en 1948 se inauguró el primer túnel de Vielha, una obra de ingeniería de más de cinco kilómetros que transformó para siempre la vida en Aran.

    Por primera vez, el valle contaba con una conexión estable durante todo el año con el territorio. El túnel de Vielha facilitó el transporte de mercancías, mejoró el acceso a servicios básicos y abrió nuevas oportunidades económicas para un territorio que, hasta entonces, había vivido marcado por la falta de accesibilidad.

    Décadas después, el crecimiento del turismo, el aumento del tráfico y las nuevas exigencias de seguridad pusieron de manifiesto la necesidad de una nueva infraestructura. En 2007 se inauguró el nuevo túnel de Vielha, más moderno y adaptado a las necesidades actuales, consolidando definitivamente la conexión de Aran con el resto del país.

    La apertura de la Bonaigua y del túnel no solo transformaron la movilidad: cambiaron profundamente el presente y el futuro de Aran. Facilitaron el desarrollo económico, impulsaron el turismo, mejoraron la calidad de vida de sus habitantes y permitieron que Aran siguiera creciendo sin perder su identidad.