El sistema sanitario y social es una de las expresiones más visibles de nuestro autogobierno. Un modelo creado para garantizar que la ciudadanía aranesa tuviera acceso a unos servicios de calidad, adaptados a la realidad de montaña y basados en una visión muy clara: situar a las personas en el centro. Una visión que ha guiado siempre la acción de Unidad de Aran y que ha permitido transformar, modernizar y reforzar los servicios públicos en nuestro territorio.
Pero, este camino no empieza ahora. El primer gran paso fue la construcción del Espitau de Vielha en 1985, un proyecto en el que Unitat d’aran tuvo un papel determinante gracias al compromiso de sus alcaldes en la época. Aquel hospital significó dotar al país de una estructura sanitaria propia y puso las bases del modelo de atención que hoy continúa creciendo. Sin aquella apuesta inicial, ninguno de los adelantos actuales habría sido posible .Esta manera de entender la política —próxima, útil y comprometida— es la que describía Miguel Almansa Calzado cuando afirmaba que “cuando Unitat d’Aran gobierna, el país avanza”. Y en el ámbito de la salud y la atención a las personas, esta frase se ha traducido en hechos concretos que hoy forman parte del presente y también del futuro de Aran. Otro de los pilares de este progreso ha sido el despliegue de la cartera de servicios sociales y de atención a las personas durante estos últimos dos años. A pesar de que el Conselh Generau tenía estas competencias desde hacía años, no ha sido hasta ahora, con el gobierno de Unidad de Aran, que se han creado y estructurado servicios esenciales como la atención domiciliaria, la atención a las familias y otros recursos especializados.
Uno de los elementos que mejor explica este progreso son las alianzas estratégicas impulsadas por gobiernos de Unitat d’Aran a la máxima institución aranesa. El acuerdo con el Hospital de Mar, firmado en 2010, bajo el mandato del síndico Francés Boya con el impulso de los responsables del sistema sanitario aranés, y que este año cumple 15 años, es el ejemplo más paradigmático. Gracias a esta colaboración, Aran pudo incorporar servicios de alta especialización —como oncología o dermatología— trabajando codo a codo con los profesionales del territorio y evitando muchos desplazamientos innecesarios a pacientes y familias. La mirada abierta y cooperativa fue más allá del país, con la creación de un marco de colaboración transfronterizo pionero. El acuerdo con el sistema sanitario francés, impulsado también por un gobierno de Unidad de Aran (2007–2011), dio seguridad jurídica y operativa a la relación entre los sistemas de emergencias aranés y francés, permitiendo derivaciones hacia los hospitales de Saint-Gaudens y Tolosa. Este paso —valiente y estratégico— supuso una mejora enorme en términos de especialización, continuidad asistencial y capacidad de respuesta en momentos críticos.Todo esto no habría sido posible sin el compromiso, la profesionalidad y el esfuerzo de generaciones de los profesionales del sector social y sanitario aranés que han consolidado un sistema sanitario capaz de crecer y evolucionar manteniendo siempre un alto nivel de calidad.
Este camino de mejora constante culmina hoy con un proyecto que simboliza la mirada hacia el futuro: la remodelación y ampliación del Espitau Valle de Arán, que celebra 40 años de vida. El gobierno de Unitat d’Aran ha impulsado esta actuación como una inversión estratégica en equidad territorial, cohesión social y dignidad para todo un pueblo. El nuevo hospital responde a las necesidades actuales y futuras, con espacios más confortables, mejores condiciones laborales para los profesionales, circuitos asistenciales más eficientes y capacidad para integrar nuevas tecnologías y servicios. Porque vivir en la montaña no puede significar renunciar a una atención sanitaria de alto nivel. Y porque el sistema sanitario propio de Aran no es solo una equipación: es una garantía de país, un pilar de nuestro autogobierno y un compromiso con la calidad de vida de nuestra gente. Con la nueva etapa que se abre, Unitat d’Aran reafirma aquello que ha guiado siempre su acción política: que el progreso de Aran solo es posible si las personas están en el centro. Y que, efectivamente, cuando Unitat d’Aran gobierna, Aran avanza.

