La gestión forestal constituye uno de los ejes estratégicos fundamentales para el presente y el futuro del Valle de Aran. Desde el gobierno de UA en la máxima institución aranesa, el Conselh Generau d’Aran ha asumido, de forma clara y decidida, la necesidad de avanzar hacia un modelo de gestión activa, sostenible y responsable de los bosques, que permita proteger el patrimonio natural, prevenir riesgos ambientales y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas y sociales para el territorio.
En este contexto se enmarca el proyecto Bòsc-Aran, una iniciativa clave que finalizó el 31 de diciembre de 2025 y que ha tenido como objetivo principal el aprovechamiento de madera de abeto procedente de las zonas de difícil acceso de los bosques del Valle de Aran. Este proyecto ha supuesto un cambio de paradigma en la manera de entender la gestión forestal, pasando de un modelo basado en la inacción y el abandono a una estrategia planificada, técnica y alineada con los principios de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático.
La experiencia acumulada con Bòsc-Aran ha demostrado que la gestión activa de los bosques es imprescindible para garantizar su buen estado sanitario, reducir riesgos asociados a incendios de sexta generación, plagas o episodios extremos, y favorecer la regeneración natural de las masas forestales. Además, el aprovechamiento ordenado de la madera debe contribuir a dinamizar el sector forestal local, generando actividad económica, empleo y valor añadido en el territorio.
El balance de este proyecto es claramente positivo. Por este motivo, el gobierno de UA en el Conselh Generau d’Aran ha considerado prioritario dar continuidad a esta línea de trabajo. En el año 2026, Bòsc-Aran contará con una nueva fase dotada con un presupuesto de 180.000 euros, financiados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Esta aportación no solo garantiza la continuidad de las actuaciones, sino que supone también un reconocimiento explícito por parte del Estado al modelo de gestión forestal que se está impulsando en el Valle de Aran.
Paralelamente, el Conselh Generau d’Aran está trabajando para ordenar y reforzar los aprovechamientos forestales mediante la puesta en marcha de ocho subastas forestales, que permitirán sacar al mercado un volumen aproximado de 20.000 toneladas de madera en distintos municipios del valle. Estas subastas son una herramienta fundamental para garantizar la transparencia, la concurrencia y la correcta valorización de los recursos forestales públicos, asegurando que los beneficios económicos reviertan en el propio territorio y en nuevas políticas de mejora forestal.
Esta acción política responde a una voluntad clara de convertir la gestión forestal en un instrumento de cohesión territorial, de activación de la economía local y de fortalecimiento del mundo rural. Frente al abandono y la falta de planificación, el gobierno del Conselh Generau apuesta por una política forestal activa, con visión de conjunto y con capacidad de generar retornos ambientales, económicos y sociales.
La política forestal del Conselh Generau d’Aran se vincula de manera directa con la transición energética, uno de los grandes retos estratégicos de los próximos años. En este ámbito, se está trabajando conjuntamente con el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC) en el desarrollo de cuatro proyectos de redes de calor basadas en biomasa forestal. Junto con la finalización de las obras del futuro centro de biomasa en las antiguas instalaciones de CAFISA en Les, estos proyectos permitirán aprovechar la madera local y los subproductos forestales para la generación de energía térmica renovable, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Las redes de calor representan una oportunidad estratégica para cerrar el ciclo del aprovechamiento forestal, generar soberanía energética a escala local y ofrecer a los municipios un modelo energético más estable, sostenible y económicamente eficiente. Además, refuerzan el vínculo entre la gestión del territorio y el bienestar de la ciudadanía, situando a los bosques como un elemento central de las políticas públicas del Valle de Aran.

