Las danzas tradicionales forman parte de esa memoria colectiva que, sin estar escrita en los libros, ha sabido llegar hasta nuestros días. En Aran, los bailes y las danzas han acompañado la vida de los pueblos durante generaciones y han estado vinculados tanto a la vida cotidiana y a los trabajos de la tierra como a las fiestas mayores y a los momentos más solemnes de la vida comunitaria.
Las danzas aranesas son también el resultado de una cultura que siempre ha estado en contacto con otros territorios pirenaicos. Su repertorio recoge influencias aragonesas, catalanas y gasconas, reflejando la posición de Aran entre diferentes realidades culturales. Pero las danzas no son únicamente una expresión artística: muchas de ellas están vinculadas a momentos de la vida de los pueblos, a los oficios tradicionales, a las celebraciones religiosas o a las fiestas. A través de los pasos y de la música, también se transmitían historias y costumbres.
Este patrimonio, sin embargo, no ha llegado hasta nuestros días sin dificultades. Durante el siglo XX, muchas danzas tradicionales dejaron de interpretarse y se perdió parte de esta memoria. En 1948 se formó en Les el primer grupo de danzas de la Val d’Aran, vinculado en sus orígenes a la Sección Femenina. Este primer trabajo abrió un camino que continuaría con la fundación, en 1979, de Es Corbilhuèrs de Les.
Después, diversas personas y grupos han dedicado tiempo a investigar, recuperar y volver a enseñar las danzas y canciones tradicionales. Entre ellas destaca el trabajo de Dolors Beso Atés, que durante los años setenta participó en la búsqueda de los últimos vestigios de las danzas y canciones tradicionales de los pueblos de Aran y fundó, en 1973, la Còlha de Santa Maria de Mijaran.
Este trabajo de conservación y transmisión ha tenido continuidad también gracias a la labor de los diferentes grupos de danza que, en los últimos años, han contribuido a mantener vivo el patrimonio coreográfico y musical de Aran. Entre estos grupos se encuentran Es Sautarèths de Bossòst, que trabajan en la recuperación y difusión de las danzas y canciones tradicionales de su pueblo y las transmiten a las nuevas generaciones; Es Fradins de Vielha, que mantienen y transmiten el repertorio tradicional de Vielha mediante su participación constante en las fiestas y actos de la Val; y Es Gripets de Naut Aran, que contribuyen a conservar y dar continuidad a las danzas propias de los pueblos de Naut Aran. El trabajo de todos estos grupos es fundamental para que cada danza no quede únicamente como un testimonio del pasado, sino que continúe teniendo una presencia viva en los pueblos y en la cultura de Aran. Cada uno de ellos lleva, de alguna manera, las danzas y tradiciones locales por todo el territorio.
Hoy, las danzas se mantienen vivas gracias al trabajo de estas agrupaciones y a la transmisión de sus conocimientos a las nuevas generaciones. Se sigue bailando en las plazas, en las fiestas mayores y en diferentes actos a lo largo del año, haciendo que aquello que formó parte de la vida de nuestros abuelos continúe hoy presente en la vida de los pueblos de Aran.
Porque una danza tradicional es mucho más que una coreografía. Detrás de los pasos, de la música y de los trajes está la memoria de las personas que las bailaron antes, las fiestas y las costumbres que representaban y el trabajo de todos aquellos que han querido conservarlas. Cada vez que vuelven a bailarse, esa memoria vuelve también a vivir y pasa, una vez más, de generación en generación.

